Bovinos criollos

Material proporcionado por el Cnel (ret) Próspero Legelén

En una zona húmeda de nuestro país, caracterizada por poseer bañados, arroyos, llanuras bajas y sierras muy rocosas, habitan los bovinos criollos. Estos hermosos animales ostentan llamativos cuernos y multicolores variaciones de pelaje, que contrastan netamente con la homogeneidad de las razas productivas habituales. Con un poco de imaginación, podríamos suponer que estamos visitando épocas pretéritas de nuestra historia, cuando el ganado pastaba libremente por la Banda Oriental.

Recordemos que los bovinos se introducen en nuestro continente durante la dominación española en el siglo XVI, existiendo tradicionalmente dos vías para ello: a) por el norte incluyendo Perú, Bolivia, Paraguay y Argentina por el chaco; b) por el este fundamentalmente, Argentina, Uruguay y sur de Brasil. Durante varios siglos este ganado adquirió características adaptivas de importancia económica, tolerancia a infecciones, a parásitos internos y externos, rusticidad, habilidad para soportar condiciones extremas de temperatura y humedad y para utilizar forrajes fibrosos.

El trabajo perseverante y tesonero de don Horacio Arredondo, permitió rescatar para nuestra generación y las futuras lo que hoy es el único rodeo de Ganado Criollo existente en Uruguay. Tal como él nos relata en su Libro “La Restauración de las Fortalezas. La formación de sus Parques”, capítulo “Los Planteles Criollos”, vemos que no fue tarea fácil rescatar individuos puros, habiendo encontrado los primeros en las Sierras de Aiguá, Departamento de Maldonado; a los pocos años con intenciones de evitar la consanguinidad se encontraron nuevos individuos en Arroyo Malo, Departamento de Treinta y Tres, pertenecientes a un hacendado de apellido Rivero. Dicho plantel no fue sometido a ningún tipo de selección, siendo la naturaleza, quien obrara en la población, manteniendo su rusticidad que tiempo atrás fue pilar importante de su supervivencia y que actualmente no intentamos modificar en absoluto.

Desde que don Horacio Arredondo rescatara de su extinción al Ganado Criollo, hasta la actualidad, estos animales se mantuvieron aislados de otros en el Parque Nacional de San Miguel, mostrándose únicamente como marco de los fuertes para darles un indiscutible entorno colonial.

Actualmente el SE.PA.E. (Servicio de Parques del Ejército), administrador de los predios donde se encuentra el rodeo, y las Cátedras de Genética y Mejoramiento Genético Animal de la Facultad de Veterinaria, se unen con el objetivo de investigar la genética y parámetros zootécnicos del mismo.

Los estudios realizados revelan las siguientes características:

– Diversidad en la coloración y distribución de pelaje.

– Dimorfismo sexual, con una marcada diferencia corporal entre toros (de tipo carnicero) y vacas (de tipo lechero).

– Inserción alta de la cola y gran amplitud pélvica en las hembras.

– Comportamiento materno muy acentuado.

– Buena tolerancia ante cambios ambientales y de manejo.

El color del pelaje que se observa, va desde el amarillo claro (bajo), amarillo con pelos negros entremezclados a nivel de cara, cuello y flancos (hosco), el moro, el azulejo, el rosillo, el lobuno, el negro manchado, el barcino, el colorado. La piel, mucosas y pezuñas se presentan bien pigmentadas. La presencia de cuernos muy conspicuos, en muchos de ellos en forma de lira, hace recordar a sus ancestros, las razas españolas (Retinta, Barrenda y Andaluza Negra).

La diversidad encontrada en la coloración de pelajes, nos sugiere la existencia de una gran variabilidad genética. Se buscaron marcadores genéticos (citogenéticos, inmunogenéticos, moleculares) que permitieron determinar la caracterización genética de este ganado como criollo, y estimar la variabilidad existente en la población, basada en la frecuencia de los heterocigotos.

Los datos ya publicados nos permiten concluir que:

– No existe introgresión genética del Cebú o razas afines en esta población, presentando solo características de “Bos taurus”

– Existen algunos marcadores citogenéticos e inmunogenéticos que comparten con bovinos criollos argentinos, venezolanos, cubanos y con razas españolas (Barrenda y Retinta).

– También existen marcadores inmunogenéticos (fenogrupos) propios de nuestros bovinos criollos.

– Presentan marcadores moleculares para las proteínas de la leche (K-caseína, B-lactoglobulina) con una tendencia a aumento de heterocigotos.

– La población se encuentra en equilibrio genético en base al análisis de frecuencias genéticas de los diferentes alelos.