Dr. Briozzo: una referencia en la salud para Castillos y la zona
Extrato de: Semblanza del Profesor Jesús Perdomo
En 1951 el joven médico recién graduado llegó a la Villa de Castillos.
Vino a alojarse justo en el domicilio que fuera del doctor Antonio Valiño y Sueiro, espejo y alto ejemplo del ejercicio médico y servicio a la comunidad con que se ha honrado Castillos. El joven médico se llamaba Víctor Hugo Briozzo Raffo y había nacido el 19 de enero de 1919 en Montevideo. Realizados sus estudios en la Facultad de Medicina, egresa en 1951, con el título de médico cirujano. Enterado de que el Hospital de Castillos estaba requiriendo un médico, Víctor Hugo Briozzo concursa y gana el cargo, sin saber que estaba marcándole un rumbo definitivo a su vida profesional y personal.
Una vez explorado el medio, en 1952, el joven doctor se radica definitivamente en la Villa de los Palmares, junto con su esposa Elsa Teresa Clivio de Briozzo -de su misma edad y también médica cirujana- y sus hijos mayores.
El Doctor Briozzo ocupa el cargo de Médico de Policlínica, Urgencia, Internación y Asistencia Domiciliaria del entonces ‘Centro Auxiliar de Castillos’, desempeñándose en todas las disciplinas básicas y especialmente en Medicina Interna de Adultos, Ginecología, Obstetricia y Cirugía General. Paralelamente ejerció la medicina particular en su consultorio. En el año 1963, en pleno auge productivo de la zona, funda -conjuntamente con el doctor José Pedro Debat- el Sanatorio Castillos, que se mantuvo abierto hasta abril de 1976. Posteriormente, aproximadamente en los 80, junto a otros colegas funda el Instituto de Asistencia Médica ‘Castillos’, al día de hoy ‘COMERO – Castillos’. Desde la jubilación del doctor Héctor Lucián Canzani, el doctor Briozzo se hizo cargo de la Dirección interina del Hospital de Castillos, ejerciendo simultáneamente su cargo presupuestado, hasta que por razones exclusivamente políticas fue destituido. Con el advenimiento de la democracia, fue restituido -en decisión acompañada por el beneplácito unánime de la población con el cargo de Director, ocupando el mismo hasta su fallecimiento en febrero de 1987.
En tareas relacionadas con la salud, el doctor Briozzo colaboró con la Fundación Procardias y la Comisión Honoraria de la Lucha Antituberculosa. En su carácter de apreciado ciudadano fue convocado a participar en organizaciones de servicio como el Rotary Club de Castillos y la Asociación Amigos del Liceo.
Aparte se hizo tiempo para desarrollar en su granja, con la eficaz colaboración de su esposa la doctora Elsa Clivio, un diversificado plan de producción en horticultura, apicultura, quesería, cunicultura, elaboración de conservas y dulces, etc.
En Castillos, ‘los Briozzo’ fueron adelantados visionarios en lo que refiere al cuidado del medio natural y la conciencia ambientalista, en aquel lejano tiempo cuando el vocablo ‘ecología’ y sus derivados no formaban parte del vocabulario en uso.
Como médico adscripto al Hospital de Castillos, el Doctor Briozzo estuvo disponible las 24 horas del día -y todos los días de la semana- hasta fines de los años 60, en que se empezó a instrumentar un sistema de guardias. De esto es testigo Castillos entero: los vecinos sabían que ‘con Briozzo a toda hora se podía contar…’. La noche, la madrugada -por fría e inhóspita que fuera- no significaba nada para el buen doctor, cuando golpeaban a su puerta por un enfermo. Esta ‘sacerdotal’ dedicación de 24 horas del doctor Briozzo a su vocación asistencial, merece reconocimiento con aspiración a ejemplaridad. La proverbial dedicación de nuestro médico, además, iba potenciada por un particular ‘carisma sanador’. Ese ‘plus’ en la efectividad curativa, que no se aprende en la Facultad…con su serena sonrisa y alguna oportuna broma, dejaba al enfermo aliviado, distendido y de excelente humor. Psicólogo intuitivo y presencia ‘sanadora’: he ahí la imagen que del doctor Briozzo guardan los castillenses.










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