La “Salinera”

Existió una construcción de hormigón la cual queda solo la parte en el agua, llamada “La Salinera o la Salina”. Tuvo origen en lo que queda de la construcción de hormigón de “la Toma” que se ve frente a la bajada a la playa de nombre homónimo.

Narra Félix Ruben Flügel en el libro “Leyendas, historias y relatos de mi pago” que fue un proyecto de producir sal, surgió de una sociedad de capitales privados, Sociedad Anónima denominada Salinas Marítimas S.A.: empresa “Salmar S.A.I.U.”, en el año 1946 surge su directorio con capitales de importantes accionistas, la cual “debido a la falta de previsión, se fue desmoronando poco a poco hasta sucumbir” afirma Flügel.

Lo que vemos en el mar sería desde donde comenzaba a extraerse agua salada del mar hacia unas piletas lejos de la costa, donde al secarse quedaría depositada la sal. En 1949 se difunde un proyecto industrial y finaliza en 1950. Se puso en marcha a fines de 1951 o comienzos de 1952. Se obtuvo sal de muy baja calidad, gruesa y de color grisáceo. Cerró la empresa hacia el año 1957.

El área de tierras que se compró para este desarrollo, fue de unas 6350 hectáreas. El entubado de hormigón de unos ochenta metros de largo conectaba a una sala de máquinas para succionar el agua salada del mar y a través de un ducto subterráneo el cual pasaba por debajo de la ruta 9, continuaba por canales a cielo abierto hasta la planta salinera, a unos 9 kilómetros, desde la costa oceánica hasta el bañado. Allí llegaba a cuatro cubetas o diques, luego pasaría a los cristalizadores, por efecto de evaporación.

Como fuente laboral, el proceso de construcción fue muy positivo para la comunidad, Otto Gamenthaler fue funcionario y narró al escritor que el personal estable eran unos 70 obreros, llegando a unas 130 personas y también llegó personal técnico de otros sitios.

Se afirma que la inversión fue millonaria, pero antes de terminar la obra, faltaba dinero y se debió conseguir nuevos accionistas, a quienes se embaucó llevando sal en camiones y esparciendo en el lugar.

Un ingeniero francés, afirmó que no hubo estudios previos suficientes y no había condiciones para la obra, entre ellas, que el clima no era lo suficientemente seco para asegurar la rápida evaporación y había depósitos de turba que facilitaban las filtraciones de agua salada. El hecho fue que se necesitaban muchos días de sol, baja humedad ambiente y escasas lluvias, como indica Flügel en su investigación, condiciones que no hubo.

Las voces indican que la idea desde el inicio no fue producir sal, sino conseguir los campos para el uso ganadero.

Los enormes diques obstruyeron el flujo natural de aguas, aumentaron los niveles de los bañados, se modificaron ambientes naturales. Posteriormente, por la década de 1970 se realizaron nuevas obras de canalización con el fin de ganar nuevas tierras con fines agrícolas y ganaderos, lo que desencadenó el deterioro ambiental que se menciona hasta la fecha como responsable del enorme caudal de agua del canal Andreoni volcado al mar, afectando la belleza de la playa, la salinidad de la misma en ese punto, y grandes cambios para todo un balneario y muchas familias.

MUESTRA FOTOGRÁFICA:

Licenciada”Cristina Morassutti, de la Universidad Federal do Rio Grande do Sul, actualmente radicada en La Paloma, desarrolla su obra a través de la fotografía, el video y la pintura. La serie fotográfica expuesta, realizada en 2011, explora la reflexión sobre el tiempo desde la perspectiva de una estructura arquitectónica en desuso.